sábado, 5 de febrero de 2011

APROXIMACIONES A LA CULTURA CHINCHORRO

Un gran amigo y gran músico -Benjamín Aguirre- creó, hace un tiempo, una hermosa obra musical en homenaje a la Cultura Chinchorro que, hace diez mil años, dio origen a la momificación artificial más antigua del mundo, entre Ilo y el río Loa, en Perú y Chile respectivamente. Benjamín me invitó a participar de su proyecto -junto al Grupo Raíces- generando y leyendo los textos de "Los Dioses de los elementos" que, en extracto, comparto con ustedes...

LOS DIOSES DE LOS ELEMENTOS

 
Caminantes 

¿Quién invoca y convoca
a los vientos de las cuatro partes del mundo?
¿Quién ha tenido la osadía
de reunirnos en un solo lugar al mismo tiempo?
¡Aaaaaahh!
Sois vosotros, pequeñas y pequeños
soñadores de nuevas tierras
caminantes impenitentes,
constructores de senderos eternos…
Los vientos del norte nos contaron de vuestro transitar:
nos hablaron de pieles morenas,
de vuestros filosos pómulos
-como proas de míticos navíos-
abriendo surcos de mañanas.
Nos dijeron que saciaron sed
de primigenios hielos árticos,
que vuestro camino semental
significó sembrar la simiente
para una vida distinta en tierras virginales
que se abrían fértiles
hacia lo que vosotros seguís llamando
el sur del mundo…

Anzota

Nos contaron que cual mesías
habéis venido anunciando lo que habría de venir, 
que el Gran Cañón os vio pasar
y lo comentó con el Amazonas mientras el Iguazú
-a saltos de agua- avisaba vuestra presencia,
y el Illimani y el Guallatire, a lo lejos, muy a lo lejos,
os saludaban con sendas volutas de humo.
Nos dijeron que encontraron la tierra uteral más cálida
y los mares más fértiles de la gran travesía,
que empezaron a crecer fibra sobre fibra,
vegetal sobre vegetal,
pez sobre pez,
y que cada uno de ellos contenía la sangre y los latidos cardíacos
de miles de hombres,
de miles de mujeres,
de miles de niños que,
con sus miles de manos,
construían vuestros nuevos esqueletos,
entretejían vuestros nuevos vientres,
ordenaban vuestros nuevos músculos
y nutrían de venas y arterias
vuestros nuevos cuerpos eternos.

Hijos del mar

Largo viaje significó aprender y aprehender,
largo viaje no sólo en distancia terrenal,
pero al fin, Hijos e hijas
de los Vientos de las Cuatro Partes del Mundo
y de las Corrientes de las Profundidades Marinas
habéis logrado entender que
cada uno de vosotros y vosotras sois necesarios y necesarias
por eso deberéis seguir existiendo,
por eso deberéis seguir teniendo cuerpo,
por eso deberéis continuar seguir teniendo presencia,
aquí,
ahora,
siempre
porque no hay lugar donde ir…
sólo lugar donde estar
y vosotros y vosotras
llegasteis para no morir.

Momificados 

¡Intervenid, hijas e hijos nuestros!
¡Intervenid los cuerpos!
¡Construid nuevos caminos interiores!
¡Eliminad lo perecible!
Reemplazadlo por lo perenne,
por lo permanente,
por lo eterno,
para prolongar la vida más allá de lo que llamabais muerte.
¡Intervenid!
Intervenid para romper la barrera de los tiempos
para romper la barrera de lo impuro.
¡Intervenid para reclamar por siempre y para siempre
vuestro territorio
y vuestro derecho a permanecer!

Diez mil años

Y otros hombres y otras mujeres,
que ignorarán vuestra travesía,
vuestra épica aventura,
vuestra trascendencia epopéyica,
se asombrarán con vuestras huellas,
con vuestros conocimientos,
con vuestros pasos y,
a través de ellos,
se reencontrarán a sí mismos
en su propia historia milenaria comprendiendo,
al fin, hijas e hijos,
que es imposible el mañana
sin saber contar hasta diez mil.

Los Chinchorro 

¡Lo habéis logrado!
Sois dignos hijos y dignas hijas
de los Dioses de los Vientos de las Cuatro Partes del Mundo 
y de los Dioses de las Profundidades Marinas…
¡Lo habéis logrado!
Habéis llegado a la tierra que buscasteis como Madre.
Miles de años esperasteis:
desconocidos,
ignorados,
ocultos,
casi desaparecidos,
pero hoy estáis aquí,
donde decidisteis estar,
permanecer,
trascender,
enseñar.
¡Ilusos e ilusas los hijos y las hijas de hoy!
Creen haberos encontrados,
no saben que vosotros los creasteis,
no saben que vosotros les disteis el sentido,
les entregasteis pasos para avanzar
y entendimiento para prolongar la vida
más allá de lo que seguís llamando muerte.
¡No os preocupéis, amadas y amados Chinchorro,
algún día,
algún día no muy lejano…
ya lo comprenderán!
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lunes, 31 de enero de 2011

ESTÁ TODO BIEN, ISMAEL

Ordenando algunos papeles y, con mucho dolor, eliminando otros, encontré este relato escrito en el año 2006. Ha transcurrido un tiempo mpas que suficiente como para "meterle mano", darle algunos tijeretazos y algunos "agregados" para tratar que "el plato sw fondo" quede algo más sabroso... lo intentaremos. Les dejo el texto. Se llama "ESTÁ TODO BIEN, ISMAEL": Poco original el apodo que ostentaba Ismael Sepúlveda. Poco original ante el largo e ingenioso listado popular que acumulaba los más increíbles sobrenombres que iban haciendo desaparecer la denominación original, esa que figuraba –con exquisita letra cursiva y caligrafía perfecta- en las partidas de bautismo cuyas letras se iban borrando como los recuerdos de la tierra propia y los amores primigenios.
Más seguido que de cuando en vez, en la hora de los tarros choqueros, aparecían, entre risotadas potentes como tronaduras, los mascarrieles, los boquitaeseñorita, los carneamarga, los tarrosconpiedra, los nuncaestarde, los míramealosojos o los vientohelao. Pero Ismael Sepúlveda ni compartía las risotadas ni aportaba al ritual del proceso creativo bautismal -literalmente desbocado- en esas horas de la tarde, cuando el sol encogía sus brazos para abrigarse de la camanchaca que empezaba a adueñarse de cada centímetro de desierto.
En realidad, Ismael Sepúlveda no era de “los de fácil amistad”. Más bien era de difícil relación dada su inclinación a evitar mezclar trabajo con diversión y entregar confianzas más allá de las que se necesitaban exclusivamente para realizar las faenas de manera eficiente. Y en eso sí era reconocido y apreciado.
Su porte y sus músculos eran prenda de seguridad a la hora de moler los costrones y, antes de cargar las carretas, darle el visto bueno de calidad al material. Pero eso mismo, además del ceño adusto, la destreza en las peleas “a calamorro amarrao” -ganada en innumerables pendencias- y, sobretodo, el corvo oculto bajo la faja (que todos sabían que existía), había impedido que se le nombrara con algún mote afín a su apariencia física. Sólo le llamaban elguasosepúlveda, ya que las pocas veces que estructuraba más de un par de monosílabos era para enorgullecerse de su vida en el campo, de sus sauces, de sus mujeres y de la fecundidad de la tierra que lo había visto nacer.
Ahora estaba allí, en medio de la nada, rodeado de nada, embrutecido por nada.

Ismael Sepúlveda ya se había dado unas cuantas vueltas sin tomar la decisión de acercarse al lugar tantas veces visitado y que había sido definido, previamente, como el punto de encuentro. La puerta de la casa se mantenía cerrada. De pronto aparecía un desrripiador, daba un par de golpes en la calamina y entraba rápidamente por la abertura que se producía como respuesta al llamado. Luego un patizorro. Después un barretero, un particular. Sí, él también sabía cuántos eran los golpes que tenía que dar. Era la contraseña acordada que corrió de boca a oreja por todo el campamento (escondida como las lagartijas, huidiza como las chiruscas -esas libélulas que se acercan a los charcos de aguas estancadas-, secreta como las utilidades de los dueños de las Oficinas, ocultas como los afanes onanistas que soporizaban y almidonaban las ropas de cama de las piezas de los solteros).
Elguasosepúlveda nunca se quiso meter en nada que no fuera el trabajo. Pero las cosas no estaban –así se comentaba a hurtadillas- como para pasar por la vida sin mirar al lado y no tomar partido junto a los que comenzaban a ubicar como adversarios a capataces y administradores. Al fin de cuentas, allá, en sus pagos, antes de venirse enganchado a la busca de la tierra prometida –así la definió el cura de su terruño cuando le contó que se venía a trabajar a las oficinas salitreras-, había tenido más de un roce con los patrones de los fundos en los que le tocó trabajar. Uno de esos roces había terminado con su humanidad tirada en un calabozo donde, a medianoche, le cayeron cinco encima a rebencazo limpio “pa’que no te insolentíh máh con el patrón”. Con sus brazos armó un escudo y avanzó para devolver lo que le estaban dando, sintió un silbido metálico que partió la espesura hedionda de la celda y un golpe seco en su boca le nubló la vista, el oído y todo lo demás. Despertó bajo un árbol con la camisa ensangrentada y un gran corte en su cara que le agrandaba la boca hacia la mejilla izquierda. Después de aquello tomó la decisión de partir, obtener dinero y regresar para la venganza, esa misma que se había ido desdibujando, al igual que los sueños de riqueza, entre los espejismos del desierto, las profundidades de los piques y el humo de los chonchones.
Cuando se decidió y cruzó la callejuela para dar los golpes precisos en la puerta, hizo una revisión mental de los que podrían estar en la reunión recordándolos por sus apodos. Esbozó una sonrisa al pensar en el suyo, el que sabía que lo identificaba en la Oficina. Él mismo, cada vez que se miraba en el pedazo de vidrio que tenía por espejo de la pieza se reconocía como elsonrisaeterna.

(¡Putas! Aquí hay más gente de la que pensé. Creí que iba a conocer a todos, pero hay hartos que no había visto nunca… deben ser de otras oficinas, la cosa es más grande de lo que pensaba. ¡Cuánto tiempo que no entraba a esta pieza! De esa vez que latencha dijo que se cerraban las puertas y las piernas porque el negocio del amor se terminaba y aseguró, con gran pomposidad, que ahora iba a aportar con la conciencia, que ya no le dijeran más mi amor, que en adelante la trataran como camarada, que todos podían entregar su granito de arena pa’ que las cosas cambiaran, cuando en realidad queríamos entregarle otra cosa, pero no hubo caso, dura latencha, no aflojó nunca más ni por todo el dinero del mundo. Yo creo que se enamoró, que se la enganchó de frentón elviejofloridor, labia no le falta y parece que herramienta tampoco. Desde esa vez que se encerraron tres días con sus tres noches, latencha nunca más fue la misma. Si hasta empezó a hablar como elviejofloridor de la injusticia, de los abusos, de los derechos de los trabajadores, que había que organizarse, que había que reclamar. Si hasta aprendió a escribir y copiaba y recopiaba las encendidas palabras que recitaba elviejofloridor trasladadas a los papeles que ella misma repartía, escondidos en las viandas, y que quemaban en las manos por el peligro que significaba que lo pillaran con uno. Resultó jugada latencha y todo por amor ¿o habrá sido que, de verdad, elviejofloridor, la convenció con eso de que “camarada, todos somos iguales, también las mujeres y los hombres, no hay peor cosa, camarada, que ser esclavo y, peor todavía, esclava, camarada”. Y como que latencha se transformó en otra persona. Si hasta cambió la forma de vestirse y nunca más se pintó la cara. Están todos los desrripiadores, los patizorros y los otros costreros. Yo pensé que iba a ser el único costrero… como somos los mejor tratados por los capataces… claro poh, si somos los que decimos si la calidad del salitre del acopio es buena o mala, si somos los con mejor ojo para asegurar, según el chisporroteo de la mecha, que el material puede ser cargado en la carreta… si hasta los matasapos llegaron, apenas empinados en sus doce años y ya expertos en reducir bolones. Pero ¿qué hace acá ese indio’e mierda qu’escupe en cualquier lado? ¿A quién se le ocurrió invitarlo? ¡Por las reputas, parece que vinieron todos juntos!... creen que esta tierra todavía les pertenece y ya se la ganamos hace unos cuantos años cuando a punta de corvos y bayonetas clavamos la bandera chilena. Yo no sé a qué chucha vienen si lo único que saben es andar arriando llamos, mascando esas asquerosas hojas que escupen por todas partes y encomendándose a una santa que nadie conoce. No les tengo ni una confianza… si nunca miran a los ojos… yo ni cagando les doy la espalda en el pique… cualquiera de estos días aparece uno de nosotros con la barreta clavá entre los hombros… si yo los he escuchado secretear en su lengua de indios… si es pa’ que no entendamos ná… pa’ que no sepamos lo que están tramando… porque algo se traen entre manos estos güeones, yo no soy tonto. Allá en el campo adivinaba al tiro cuando un guacho andaba arrastrando el poncho y antes que cantara el gallo ya lo tenía comiendo tierra. Algo traman estos indios cochinos… si antes nunca vinieron a una reunión… nunca los güeones se metieron en ná… siempre agachándole la cabeza al capataz… siempre dispuestos hasta a besarle el culo. Y entre todos elindio que se hace el tonto en medio de la indiá… al que todos miran antes de hacer algo… ése que sigue siendo el jefe de los indios, pero que se hace el güeón. A ése que lo tengo entre ceja y ceja desde el día que puse mi primer pie en estos lugares… ése mismo que, tiempo después, el tiro le reventó antes y casi nos mata a todos. Y él había sido el encargado de avisar con las banderas… nunca gritó ¡tiro echao!... y el tiro estaba echao hacía rato. A mí nadie me quita de la cabeza que elindio lo hizo a propósito, pa’ cagarlos a todos juntos. Y ahora está acá en la reunión. Capaz que el indio’e mierda apenas salga se vaya derechito donde el capataz a contarle todo lo que hemos hablado y se nos vengan todas las penas del infierno).

El encono anidado en lo más profundo de Ismael Sepúlveda encontraba su génesis en las historias contadas, allá en sus antiguas tierras, por aquellos que regresaron de la campaña del Pacífico y que habían formado parte del Regimiento Atacama, ese conjunto de hombres que se ganó el título de “regimiento de oro de la guerra”, por su temple a toda prueba y su devoción absoluta a la virgen del Carmelo, en el no tan lejano enfrentamiento que tuvo como uno de los escenarios lo que ahora eran los yacimientos salitreros más grandes del mundo.
De alguna forma, la idealización que los antiguos soldados –de los pocos que regresaron-hicieron de los parajes desérticos y de los puertos septentrionales, influyó, también, en Ismael Sepúlveda para emprender el viaje de seis días en el barco carguero, con cientos de enganchados apiñados en las bodegas y cubierta, con la vista clavada en el horizonte prometedor.
Pero, si bien es cierto, Ismael pensaba en la oportunidad del dinero, más bien sentía que estaba asumiendo una misión patriótica de continuación de aquella “gesta heroica con hombres que dieron hasta su vida por la nación”, como había escuchado decirlo más de una vez. Se sentía parte de un “batallón”, de un “regimiento”, henchido de chilenidad y, sobre todo, iluminado por la mano de la “chinita” del Carmen.
Por eso fue duro el golpe cuando el barco ancló en la rada de Iquique y desembarcó en ese gris agosto de 1900. No por la sequedad del lugar, no por no encontrar ni un árbol en el que descansara su vista y lo retornara imaginariamente a “su” campo.
Entre hombros y cabezas que le precedían alcanzó a divisar un grupo de mujeres y hombres que levantaban sobre sus cabezas una imagen religiosa (¡la Virgen del Carmen nos está esperando!), -pensó casi al extremo de la emoción que le hizo olvidar la penosa travesía-, mientras entonaban cantos no reconocidos por sus oídos. Bastó que se adelantara unos pasos para encontrarse con un número indefinible de promesantes de pieles oscuras, atuendos más que coloridos alabando a la figura que se bamboleaba –como el carguero que lo había traído- a cada paso que, como un solo cuerpo, daba la muchedumbre. Allí vio y escuchó por primera vez a Demetrio Huamán –elindio para él desde ese momento- dirigiendo la comparsa. (¡Qué viva Santa Rosa de Lima!, gritó el güeón y toda la indiá respondió ¡que viva! Y ahí no me aguanté y, a todo pulmón ataqué con el más ronco de los gritos que pude sacar… ¡Viva Nuestra Señora del Carmen!... y ahí les apareció lo cobardes que son… se sumaron como si nada a la respuesta de todos los enganchados… ¡Que viva!...dijeron todos… entonces yo me planté al frente impidiéndoles el paso y recordando y haciendo mías las historias que me contaron los viejos, les lancé… ¡La Virgen del Carmen es de todos los guerreros, es decir, de todos los chilenos que somos gente que nunca reculamos, estuvo en todas las batallas y entró con nosotros victoriosa hasta Lima… los que la invocábamos no sacábamos ni un rajuño… entendiste, indio!... waliki, hermano, o algo así, me respondió elindio, nosotros respetamos a la Virgen del Carmen, pero Santa Rosa de Lima es nuestra patrona y todos la reconocemos y la honramos en este mes de agosto que es su mes… al tiempo que se acercaba con sus brazos extendidos intentando no se qué cosa… salté a un lado y llevé mi mano a la faja tocando el corvo pa’asegurarme que estaba en el lugar de siempre… cobardes todos… hasta los que venían conmigo… se sacaron los sombreros y agacharon la cabeza mientras la columna de indios seguían cantando y rezando).

Desde ahí la ojeriza con Demetrio Huamán, aumentada con los años y los waliki hermano que, en las pocas ocasiones que se cruzaban, elindio le regalaba con una sonrisa verdosa y que Ismael Sepúlveda ignoraba con desdén manifiesto.
Por eso su resquemor de encontrarlo en la pieza de latencha –y desde hace tiempo de elviejofloridor-, en esa reunión que se estaban tomando las más serias decisiones sobre el futuro.
La reunión se encendió y reventó rápidamente, como mecha corta, como suspiro de recién casada, como la vida misma en aquellos parajes calichosos.
Intervinieron casi todos, paleros, desrripiadores, patizorros, particulares, atolondrados, orgullosos, argumentando cual más cual menos las razones por las que había que sumarse a la propuesta aceptada por las otras Oficinas y que se manifestaba con la presencia y encendida oratoria de sus representantes. Ismael Sepúlveda asentía, desde el rincón más oscuro de la habitación (pa’poder vigilar mejor los movimientos de la indiá y de su jefe), en tal silencio que prácticamente nadie reparaba en su presencia.
Era la única Oficina que no se había pronunciado por la paralización indefinida. Pero faltaba la voz de los costreros para que el acuerdo fuera unánime. Eran, pocos, pero importantes dada su especialización y la dependencia que los capataces y administradores tenían de sus habilidades. Se miraron unos a otros. En realidad, buscaban a Ismael Sepúlveda, el más antiguo, quizás el más respetado, por sus largas soledades, por su hosquedad en el trato, por su eficiencia… por su cara marcada que lo hacía parecer mucho más duro de lo que en verdad era (¡Putas!... si yo no quiero hablar, si no me gusta hablar… si de más saben que no me voy a quedar atrás… nunca lo he hecho… menos ahora).
-Camarada guaso…-, dejó suspendida la voz elviejofloridor.
Ismael Sepúlveda se pegó a las calaminas que hacían de pared, contrajo cada uno de sus músculos, acomodó la faja contenedora, aspiró una bocanada del aire enrarecido y lanzó afuera las esperanzas, las palabras, los sueños y las emociones que, entumecidas, había encerrado por largos siete años.
-Llegamos con ilusión pensando en una mejor vida… pero la ilusión se hizo mil pedazos en uno de los tantos tiros echaos y la vida sigue colgando del pique más profundo con pocas posibilidades de salir… como todos ustedes, llegué con lo puesto y sigo con lo puesto… las promesas se transformaron en una cruz en el camino, en una animita… ahí están… sólo pa’ recordarlas y pensar que alguna vez existieron…
El clandestino auditorio estaba estupefacto. elviejofloridor y latencha lo escuchaban casi boquiabiertos. Nunca pensaron que podían salir esas palabras de la boca chueca de Sepúlveda que se hacía escuchar con voz potente y profunda. Tan potente como las cargas de explosivos colocadas para remover la costra salitrosa.
La claridad de sus planteamientos sobre la necesidad de alcanzar una justa distribución de las riquezas generadas por la explotación del salitre “porque viene de la tierra, camaradas, porque nos pertenece a todos, porque todos somos iguales y todos tenemos hambre y necesidades de vestirnos y ser felices”, junto con representar los más verdaderos sentimientos de cada uno de esos abandonados de Dios -sin capacidad alguna de transformarlos en las palabras que elguasosepúlveda declamaba con tanta propiedad-, hacía lagrimear a más de un par de ojos pampinos achinados en la habilidad del quite al polvo y en el mirar permanente al desierto inconmensurable.
Pero bastó que Demetrio Huamán aprobara en voz alta las palabras del costrero (¡muy bien, hermanito, así se habla!) para que su discurso tomara un curso diferente.
-Camaradas –carraspeó Ismael- en esta lucha no cabemos todos… mañana bajaremos a Iquique a reclamarles a las autoridades por nuestros derechos… pero esta lucha es de chilenos y por tierra y riquezas chilenas –marcó la voz en claro mensaje a los peruanos presentes-… los que no reconocen el tricolor glorioso no tienen nada que hacer en esta pelea…
El alboroto de los presentes y la interrupción oportuna de elviejofloridor terminaron con lo que podría significar el fracaso del objetivo:
-Camaradas todos, los administradores y los dueños de las oficinas no preguntan por el lugar de nacimiento de cada uno de nosotros para explotarnos…
-¡Pero yo no marcho al lado de los que se encomiendan a santas en vez de hacerlo a la Virgen del Carmen! –terció elguasosepúlveda antes de que empezaran a salir de uno en uno para perderse en las sombras de la noche.

El desierto los vio transitar con la energía y la alegría de las convicciones, de la lucha verdadera, con la ilusión dibujada en cada rostro, apretada en cada mano que ayudaba a la otra para apurar el tranco, para conseguir pronto lo anhelado, lo soñado, lo que en rigor absoluto sentían les correspondía.
Ismael Sepúlveda caminaba al paso de latencha y elviejofloridor que se habían unido a dirigentes de las otras Oficinas a la cabeza de la interminable columna. Así se aseguraba de no estar cerca de los peruanos que, como siempre –los vigilaba a la distancia-, iban todos juntos como en procesión, como bailando, como pisando en puntas de pie, sin agotarse, sin sentir los rigores del sol que cargaba como caliche ensacado sobre las espaldas.

El quinto día de encierro en el recinto iquiqueño no fue diferente a los anteriores. Cocinerías por aquí y por allá, innumerables reuniones y la observación permanente de Ismael Sepúlveda de cada uno de los movimientos de la gente de elindio. Ni la convivencia diaria había disminuido sus resquemores. Peor aún, el descubrimiento de una pequeña imagen de Santa Rosa había terminado por descomponerlo. Cuando había tomado la decisión de enrostrarle el desatino y obligarlo a guardar la figura, una voz amplificada en una bocina metálica provocó el silencio generalizado:
-Les habla el cónsul de la República del Perú. Me dirijo a todos mis connacionales. Hemos realizado los oficios correspondientes ante las autoridades chilenas para que permita la salida de todos los hermanos peruanos…
El silencio se transformó en un murmullo que corrió por cada uno de los rincones del improvisado campamento. Murmullo que subió a los ojos que buscaban los rostros de los peruanos que, en varios cientos, compartían la espera de las soluciones de las demandas…
-Les habla el cónsul del Perú. Este es un problema que debe solucionarse entre chilenos…
Ismael Sepúlveda recorrió el recinto con la mirada hasta toparse con la de Demetrio Huamán. Se miraron largamente…
-Las fuerzas del orden, por instrucciones del intendente, tienen rodeado el recinto. He solicitado benevolencia hacia los trabajadores peruanos y sus familias para que puedan retirarse tranquilamente…
Demetrio abrazó a una mujer y dos niños. (Debe ser su familia -pensó Ismael- y van a arrancar como ratas… como lo que siempre han sido…yo tenía razón… nunca han dejado de ser cobardes… ya me lo decían los viejos del Atacama…).
-Reitero, hermanas y hermanos peruanos. Desde este mismo momento pueden empezar a retirarse. A la salida serán llevados en tren hasta sus respectivos lugares de trabajo… no habrá represalias para ninguno de los peruanos que se acojan a la benevolencia del Estado chileno…
Desde cada uno de los aposentos del recinto, donde habían sido destinados por los dirigentes para la seguridad, aparecieron los convocados por el cónsul para juntarse en el patio central detrás de la figura estática de Demetrio Huamán que continuaba con la vista clavada en los ojos de Ismael Sepúlveda.
-Hago el último llamado. Les habla el cónsul de la República del Perú…
Fue el momento preciso cuando Demetrio Huamán, bajando al pequeño que sostenía en sus brazos -y sin dejar de mirar a Ismael-, se dirigió por primera vez a los que no habían nacido en su tierra:
-Hermanos míos, no importa nacionalidad, no importa lugar de origen, no importa guerra alguna, no importa ni nuestra santa ni la milagrosa Virgen del Carmen… ellas siempre van a proteger a la buena gente… y nosotros lo somos… sólo importa el mañana… porque como decimos nosotros… nada se termina… sólo se transforma…
Hizo una pausa para mirar uno a uno, una a una a toda su gente, ante el silencio absoluto de los chilenos. Los segundos, que a Ismael Sepúlveda le parecieron una eternidad, fueron interrumpidos por un tremendo vozarrón de respuesta de Demetrio Huamán.
-Señor cónsul… se le agradece sus buenos oficios… pero ningún peruano y ninguna peruana saldrá de aquí hasta que se dé respuesta a las demandas que hacemos nuestras… porque el salitre viene de la tierra, señor cónsul, porque nos pertenece a todos, porque todos somos iguales y todos tenemos hambre y necesidades de vestirnos y ser felices…
Elguasosepúlveda se dio cuenta que Demetrio había memorizado parte de su intervención en la última reunión de la oficina. Se estremeció.
-Le reitero, señor cónsul… nadie que haya nacido bajo la bandera del Perú abandonará el recinto… esta pelea también nos pertenece… por amor a nuestros hijos y a nuestra Santa Rosa de Lima…

Las últimas palabras de Demetrio desataron una ronda efusiva de abrazos y gritos que acallaron definitivamente la voz abocinada que llegaba desde afuera.

Ismael Sepúlveda se le acercó con su paso siempre seguro -y con una media sonrisa cargada a la oreja izquierda- le espetó:
-Te debemos una, indio.
-No nos debes nada sonrisaeterna.
-Entonces, está todo bien, Demetrio.
-Está todo bien, Ismael.

Los relojes de Iquique, cuando el sol se inclinaba levemente hacia el horizonte marino, marcaban las 15:45 de ese inicio de verano del 1907.

"Está todo bien, Ismael"
Patricio Barrios Alday
Agosto de 2006
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AYER DISCRIMINADOS... HOY DISCRIMINADORES

Tras la no aprobación de la modificación presupuestaria del pasado miércoles en la sesión del Concejo Municipal, se abrió una encendida polémica, no solo en la sala de sesiones, sino que a través de los medios de comunicación.
La negativa de aprobar los recursos para los premios del evento, nace de la oposición que han manifestado las directivas de la Agrupación y la Confraternidad, al no permitir que se integren nuevas agrupaciones a participar.
Javier Araya lamentó el hecho, de que desde el municipio se trate de "satanizar" la figura de los Concejales –utilizando los medios de comunicación-, por no haber aprobado la moción.
“Es una pena, que se le mienta a la gente, diciendo que estamos contra el carnaval y que existen intereses políticos para rechazar el apoyo. Estoy contra las prácticas que se están dando, estas agrupaciones impiden la participación de otras agrupaciones monopolizando el evento. Ayer cuando eran parte de la Ginga se sentían discriminados, hoy que son dueños de la fiesta se sienten con el derecho de discriminar a quienes quieran participar. Los Concejales nos mantendremos firmes con la postura de no aprobar los 50 millones de pesos para financiar los premios del evento cultural hasta que las directivas de la Confraternidad de Bailes Andinos y de la Agrupación Kimsa Suyu cambien sus posturas de no querer aceptar a más agrupaciones”.
El edil Javier Araya planteó que su voto no fue político, porque no tiene un partido detrás. "Soy independiente, no le tengo que dar explicaciones a nadie y tampoco recibo órdenes de ningún partido. Es lamentable que se trate de darle una connotación política a algo que no lo tiene. En mi caso, la negativa de no apoyar los 50 millones sigue siendo única y exclusivamente el hecho que las agrupaciones tienen prácticas monopólicas, no permiten que se integren más comparsas a bailar. Además que el carnaval es patrimonio de Arica y no sólo de unos cuantos", recalcó.
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viernes, 28 de enero de 2011

DOS PARÁBOLAS PARA EL MISMO SEMBRADOR

“Oíd: He aquí el sembrador salió a sembrar.; y al sembrar aconteció que una parte cayó junto al camino, y vinieron las aves del cielo y la comieron. Otra parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra, y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra. Pero salido el sol, se quemó, y porque no tenía raíz, se secó.
Otra parte cayó entre espinos, y los espinos crecieron y la ahogaron, y no dio fruto. Pero otra parte cayó en buena tierra, y dio fruto, pues brotó y creció, y produjo a treinta, a sesenta, y a ciento por uno”. (Marcos 4, 3-8).

“Oid: He aquí el sembrador salió a sembrar, y al sembrar aconteció que una parte de las semillas cayó junto al camino, y vinieron las aves metálicas del cielo y dejaron caer sus excrementos misílicos mutilando cualquier posibilidad de trascender, y las destruyeron. Otra parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra, y brotó pronto, pero bastó que los primeros rayos de sol se posaran suavemente sobre esa tierra para que las minas antipersonales, colocadas por el miedo a las propias sombras, estallaran aumentando el pedregal, y las destruyeron. Otra parte cayó entre espinos, y los egoístas espinos, los pedófilos espinos, los insensibles espinos, los sádicos espinos no compartieron ni su tierra ni su agua ni su aire, y las destruyeron. Pero otra parte cayó en buena tierra y empezó a dar fruto. Pero esa tierra estaba destinada por sus dueños para ser tierra de construcción de aves metálicas del cielo que dejaban caer sus excrementos misílicos; para ser tierra de la fabricación de minas antipersonales que les bastaba ser tocadas suavemente por los rayos del sol para que estallaran y aumentaran los pedregales; para ser tierra de clonación de los marciales y uniformados espinos que, en esa misma tierra, fueron instruidos por los dueños de la tierra para que hicieran abortar el fruto y siguiera siendo tierra de los sin semilla y tierra de los sin mañanas”. (Patricio 1, 2-9).


(Del libro inédito "Relatos en proceso de santificación"
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jueves, 27 de enero de 2011

JUGLARES DE LA FE: La religión en las esquinas

Mientras en Iquique el estruendo de los fogonazos del famoso Combate Naval de 1879, silenciaba la prédica católica divina ante las atrocidades de una guerra, por otro puerto, por Valparaíso, la voz de Martín Lutero, se hacía escuchar, fuerte, potente, a través de la recién fundada porteña “Alianza Evangélica de Londres”, coordinadora de las acciones de evangelización en todo el planeta.

Las llamadas Iglesias Evangélicas se dividen en dos grandes corrientes. Por un lado, la histórica, de la vertiente directa de la reforma de Lutero del siglo XVI y, por otro, la Pentecostal, criolla, mestiza, nacida en nuestro país y que representa, prácticamente, el 90% de los evangélicos de Chile.

A esa corriente pertenecen los llamados “canutos”, conocidos así por el apellido de un destacado predicador evangélico español, Juan Bautista Canut, que tuvo la destacada visión de incorporar rasgos de parte de la cultura nacional a la religión evangélica.

No existe esquina que no haya sido visitada, ni camino recorrido, ni domingo que no haya sido predicado por hombres y mujeres, transformados en juglares de la fe, anunciando su buena nueva a los sordos de corazón, a los ciegos de mente, a los mudos de razón...


Porque los “canutos” creen en la acción directa del Espíritu Santo y en los dones mencionados en el Nuevo Testamento, especialmente en Corintios, que ilumina sobre la palabra de sabiduría, el conocimiento, la sanación, la profecía, el discernimiento... y, sin ninguna duda, son la manifestación visual y auditiva de ello...


La ya mencionada destacada visión de Juan Bautista Canut de incorporar elementos culturales nacionales a la práctica y la prédica pentecostal se manifiesta, abiertamente, en el norte de Chile, con la inclusión de instrumentos musicales que recuerdan, de una u otra forma, las antiguas orquestas precordilleranas.

Allí están, compartiendo la estructura mesiánica de los discursos andino y evangélico, mandolinas, bandurrias, acordeones, violines, guitarras, banjos, panderos y bombos. Las sonoras y marciales melodías de los cánticos religiosos, interpretadas con voces al unísono, no escapan, tampoco, al canto más agudo, en afinación de “octava arriba” –como diría un músico- característico de los cantos andinos femeninos.

Quizás sea esta amalgama inédita, este encontrar parte de lo propio extraviado y encontrado en los cultos de las iglesias evangélicas, los que hacen que gran cantidad de hombres y mujeres, con clara y marcada ascendencia aymara, se sientan interpretados por el discurso y la práctica de los pentecostales. Seguramente porque al interior de ellas se manifiesta también la reciprocidad y la austeridad.

Se podrá compartir o rechazar la devoción evangélica. Se les podrá peyorizar como “canutos”, podrán ser objeto de mofas y burlas por su formalidad y pulcritud para vestir y predicar... pero su voz, como aquella de la reforma luterana del siglo XVI, como aquella de 1879 en Valparaíso, sigue sonando fuerte, muy fuerte, en cada esquina, en cada calle, paso a paso, palabra a palabra, canto a canto... por algo son “los dueños absolutos de la palabra de sabiduría, el conocimiento, la sanación, la profecía, y el discernimiento...”

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miércoles, 26 de enero de 2011

CLIENTELISMO POLÍTICO

"Visión antropológica del clientelismo político en la región de Tarapacá período 1970-2005"
(Extracto de trabajo para la Carrera de Antropología Sociocultural, Universidad Arturo Prat, Sede Central Iquique, 2005)
F. Patricio Barrios Alday

Resumen
El presente trabajo aborda, desde distintas perspectivas, situaciones en la Región de Tarapacá, Chile, en el período comprendido en los años 1970 y 2005 que, visibilizadas o invisibilizadas, aparecen como prácticas clientelísticas, en la esfera de lo público y lo privado, afectando no sólo el funcionamiento del aparato estatal centralizado, sino fundamental y directamente, el comportamiento ciudadano, sus prácticas sociales, la cotidianeidad y las formas de ejercicio de poder al interior de sus organizaciones de base, construyendo riesgosas relaciones de dependencia para el fortalecimiento y culminación del proceso de transición democrática postdictadura.

Abstract
This work is about situations presented in Tarapacá Region, Chile, in different prospects, embracing the 70’s to 2005 period. This situations with visibility or not, gets to know like politics practices as public as private in which, even, It consider people as politic clients. Here, were affected the organization that represents the government of this region and the citizenship, as in their social practice, in their day to day as their behaviors inside of their basic or fundamental organizations. During this period, as it was mentioned before, was caused about the end the process of dictatorship and starting from this situation generated by dangerous relationship of dependency, which could attempts to the process post dictatorship and supporting the resolution of the previous process.

1. INTRODUCCIÓN
1.1. Clientelismo político

“El clientelismo político es un modo de vinculación política entre un patrón y un cliente, construido sobre la base de transacciones asimétricas, donde el primero controla importantes recursos de poder y garantiza, como un “guardián”, el acceso a ellos de su clientela a cambio de lealtad y apoyo político ”. Esta clara definición de Rehren, nos permite concebir, entonces, lo político clientelístico como una relación en desequilibrio que se desarrolla entre individuos con diferentes grados de poder y status socioeconómico en una sociedad claramente estratificada, estructurándose la aparición de ciertas prácticas de beneficios directos, individuales, personales, colindantes con los llamados “pagos de favores políticos” y favorecimiento explícito a sectores específicos de la ciudadanía, a cambio de apoyo y respaldo, fundamentalmente en procesos preelectorales, hacia quienes detentan ciertos grados de poder y posición de privilegio en el aparato político y/o administrativo.
Esta relación de desequilibrio, de asimetría, se construye sobre la base de mantenimiento del poder, por un lado y, por otro, en la necesidad de una forma particular de movilidad social (y consecución fácil de servicios) en una sociedad altamente competitiva y desestructurada colectivamente.

1.2. Clientelismo y poder
Entonces, para analizar el clientelismo político, en general, y de Tarapacá, en particular, es insoslayable referirse al tema del poder, como construcción de asimetría y desequilibrio. Pero no se puede reducir, exclusivamente, al tema del Estado o al aparato político en sí mismo, toda vez que para su existencia, precisa de relaciones subyacentes, microrelacionales, que se reproducen en esferas superiores. El poder, como dice Foucault , se estructura en base a otros poderes, a otras formas de dominación. Para que exista precisa de condicionantes que son el sustrato en el cual se afianza. Por un lado, el “contrato”, forma de “opresión” de tipo jurídico, que dice relación con la legalidad y la legitimidad, y por otra parte, la “dominación” tipo de “represión” en directa relación con la “sumisión”. Esta perspectiva foucaultiana ejemplifica con las relaciones hombre y mujer, maestro y alumno y con aquellas al interior de una familia –relaciones de autoridad- que no son proyección directa del poder del Estado. A este respecto nos dice: "El hombre no es el representante del Estado para la mujer. Para que el Estado funcione como funciona es necesario que haya del hombre a la mujer o del adulto al niño relaciones de dominación bien especificas que tienen su configuración propia y su relativa autonomía".

1.3. Clientelismo y democracia
Las relaciones de poder estructuradas en base a prácticas clientelísticas ponen en riesgo las democracias emergentes y/o los sistemas democráticos postdictaduras y sus procesos de transición –como el chileno- que enajenan la participación popular y arriesgan la credibilidad necesaria para su profundización y perfeccionamiento.
El concepto generalizado de democracia –y que se masificó en las luchas antidictatoriales de nuestro continente en las décadas de los 70’ y 80’- tiene directa relación con lo que plantea Bobbio respecto a que los regímenes democráticos son, ante todo, un conjunto de reglas de procedimiento para la formación de las decisiones colectivas, en las cuales está prevista y facilitada la participación mas amplia posible de los interesados, es decir, de los ciudadanos .
El incumplimiento de promesas y la prolongación de muchas de las leyes, acciones y actitudes de los regímenes autoritarios –aún en los llamados procesos democráticos de transición-, redundando en la imposibilidad de acceder a “los derechos colectivos perseguidos” y la negación de “la participación más amplia posible”, permite la aparición de ciertas acciones de beneficios directos, que, primero, ponen en duda la validez de la democracia como sistema; segundo, se desacredita la actividad política como instrumento de gobierno; tercero, se estructura una suerte de clientela que demanda ante una oferta posible de ser demandada; y, por último, se construye un camino por el cual fácilmente se inicia el tránsito a diversas formas de corrupción.

1.4. El clientelismo y las organizaciones de base
Esta situación –que podría parecer macro-continente o macro-país-, tiene profundas repercusiones en la cotidianeidad de las organizaciones de base que, permeadas por las prácticas de las estructuras superiores (y las relaciones de poder y autoridad en sus familias), enfrenta cambios sustanciales en sus relaciones internas, entre dirigidos y dirigentes, entre dirigentes y autoridades comunales, provinciales y regionales y, transforma, de una u otra forma, la plataforma de demandas y programas de trabajos particulares de cada sector.
Es en esta perspectiva, que se introducen, en el ejercicio de la democracia de base, los conceptos y prácticas de patrón/cliente y de oferta/demanda, colocando el tema de la conceptualización, la práctica del poder y del clientelismo político como elemento principal. A este respecto, y frente a la aparición de prácticas ligadas al nepotismo, cohecho y corrupción en los sistemas políticos y administrativos, el antropólogo González Alcantud , refiriéndose a España, pero que, fácilmente, se puede asimilar al caso chileno, plantea que “siendo el nuestro un país con poco apego a las ciencias sociales, y mucho menos a la hermenéutica sociológica, la polémica coyuntural existente en la arena pública, en lugar de de devenir hacia las profundidades de la teoría, puede fácilmente escorarse y ocultarse, una vez pasada la “tormenta” mediática, sin suponer ningún logro social de alcance, que permita ir más en el pensamiento y en las prácticas democráticas”.
En esa dirección, se estructuran y se fortalecen relaciones jerárquicas de poder y, por lo tanto, prácticas clientelísticas, contradiciendo lo que dice la norma jurídica nominal que establece la igualdad, en una suerte de desviación u ocultación de la democracia, impidiendo, de una u otra forma, la selección de líderes populares en las organizaciones y transformando los procesos democráticos de base en simples traspasos de cuotas de poder en la entrega de puestos y distribución de ingresos para aquellos que están disponibles en la defensa y apoyo de los que ostentan el poder y la autoridad.
Como plantea claramente Crevari : “El clientelismo, en forma análoga, aparece como la manifestación más frecuente y deplorable, acelerando aún más la espiral de descrédito del esquema de representación democrático. El clima subyacente presentado es la sospecha; la mayor parte de las conclusiones a las que se arriban apuntan a confirmar dicha posición”.

1.5. Formas de clientela política
De acuerdo a las características de los grupos y/o personas que se relacionan clientelarmente con los aparatos de poder político administrativo, en una clasificación propuesta por Crevari, podemos distinguir :

1.5.1. Clientelismo parroquialista:
En esta categoría se incluyen los individuos que desde la esfera de lo social son sujeto a necesidades de carácter primarias. En este ámbito, el intercambio puede darse a través de votos por prebenda directa, como alimentos, vestimenta, materiales de construcción, etc. La exclusión social y la resolución de urgencias básicas oficia aquí como un poderoso alimentador de estas relaciones clientelares.

1.5.2. Clientelismo de patronazgo
Las relaciones laborales y de consumo, constituyen aquí un insumo significativo para la reproducción de escenarios clientelares, que pueden darse entre caciques sindicales y trabajadores. También aquí pueden incluirse a los diferentes mecanismos informales de promoción de empleo público y favores personales, a cambio de votos, lealtad política y propensión a participar de actos de movilización asociados a la propia dinámica de la vida sindical. En relación a las relaciones comerciales y de consumo, como referencia familiar, la lógica del fiado y la libreta del almacén de ramos generales rural puede resultar un ejemplo elocuente de este tipo de clientelismo.

1.5.3. Clientelismo de aparato local
En esta categoría se incluyen las relaciones clientelares que tienen por objeto la construcción de dispositivos políticos de influencia territorial o de base organizativa, orientados a la administración de caudales electorales. La figura predominante en esta categoría son los punteros; individuos que a través de una intermediación entre el electorado y los líderes territoriales, adquieren protagonismo en relación al poder político y económico. La adhesión política pretende ser el resultado de una acción prebendaria directa. En este aspecto resulta frecuente la presentación de una situación híbrida: individuos que se comportan funcionalmente en el desarrollo del clientelismo local, y simultáneamente profesan un grado de mayor autonomía y conciencia crítica respecto al escenario político nacional, probablemente como consecuencia de la acción mediática.


1.5.4. Clientelismo comunitario
En esta categoría se incluyen a organizaciones sociales como asociaciones civiles, clubes, organizaciones no gubernamentales, organizaciones eclesiásticas, profesionales, etc., que frente a la búsqueda de determinadas prerrogativas o beneficios comunitarios, acuden ante los líderes políticos como representantes de un poder social que emana del conjunto de socios, adherentes, fieles, miembros, afiliados, subordinados, colegas, etc. Si bien los supuestos que movilizan a la acción, por parte de estos actores, suelen ser de aparente altruismo, la relación por lo general se halla mancillada por intereses sectoriales que no necesariamente se compadecen con los intereses colectivos y fundacionales, como por ejemplo determinadas decisiones que subsidien política o económicamente a una organización comunitaria determinada y los “retornos” que consecuentemente son percibidos por ciertos individuos participantes en la relación de intercambio.

1.5.5. Clientelismo de excepción
Si bien posee ciertas similitudes con la categoría anterior, en este caso la acción se produce fundamentalmente a partir de la búsqueda de un beneficio económico, a cambio de una supuesta representación de actores económicos medios, como por ejemplo instituciones educativas, religiosas, culturales comerciales, industriales, de servicios, de fomento, etc. Se intenta aquí eximirse, o bien de encuadrarse en situaciones más favorables, de obligaciones tributarias, o bien, de disposiciones formales que favorezcan la producción de determinados bienes o servicios. Un caso elocuente lo constituyen las excepciones a los Códigos de Planeamiento Urbano para favorecer la edificación irregular.

1.5.6. Clientelismo de distrito
Similar al clientelismo de aparato local, éste tiene por objeto la construcción de dispositivos electorales de más amplio alcance. Se constituyen por lo general, a partir de necesidades de ascenso político a nivel de distrito o provincial. En este caso los punteros son reemplazados por la figura del referente; dirigentes territoriales que con base en circuitos o circunscripciones electorales ofrecen apoyo político a cambio de favores dentro de las diferentes estructuras funcionales de las administraciones gubernamentales.

1.5.7. Clientelismo sectorial
En este caso se incluyen a los cuerpos directivos de federaciones, cámaras profesionales, sindicatos, organizaciones religiosas, ambientales, de ciertas agencias gubernamentales, etc. El objetivo, en este caso, se vincula con la posibilidad concreta de influenciar directa o indirectamente en las políticas sectoriales que los líderes políticos adoptan como programa o acción de gobierno. El intercambio se produce a partir de la promesa de brindar apoyo electoral o de cuadros técnicos, en tanto los líderes políticos respondan efectivamente con políticas funcionales para el sector en consideración. Esta modalidad posee gran relevancia en el diseño de políticas gubernamentales que, por su envergadura, se extienden más allá de las jurisdicciones local o provincial. Ciertas operaciones entre empresas de infraestructura o servicios y gobiernos, constituyen un ejemplo de ello.

1.5.8. Clientelismo corporativo
En esta categoría se incluyen al conjunto de relaciones clientelares entre los líderes políticos y representantes de las elites de grandes corporaciones nacionales o transnacionales financieras, industriales, de servicios, de medios de comunicación masivos, eclesiásticas, agropecuarias, etc, Al igual que en el caso del clientelismo de excepción, se persigue aquí un beneficio esencialmente económico a cambio de apoyo político y económico a los líderes políticos, que indirectamente se transforman en portavoces de demandas corporativas. En esta categoría se incluyen diferentes modalidades de financiación de la actividad política, en particular los aportes para campañas electorales de órbita nacional.

1.5.9. Clientelismo de contubernio
La denominación de esta categoría obedece al hecho de que se ponen en juego relaciones clientelares entre diferentes elites políticas discriminadas por su carácter territorial, como el caso de la relación entre gobernadores y Poder Ejecutivo Nacional. Del mismo modo, estas relaciones pueden darse en el seno parlamentario, o bien, entre determinados líderes políticos con elites de otras fuerzas políticas. También pueden incluirse aquí las relaciones entre líderes políticos y representantes diplomáticos, servicios de inteligencia, e incluso ciertas relaciones entre gobiernos.
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sábado, 22 de enero de 2011

ESCUELA DE CULTURA TRADICIONAL: UN ESPACIO PARA APRENDER Y APREHENDER

Es necesario generar y potenciar un “territorio” donde se generen procesos de enseñanza aprendizaje vinculados con la cultura tradicional. Una Escuela que se transforme en un territorio dinámico, profundamente dialéctico, donde la reciprocidad del “don” (dar, recibir, devolver) emerja como un eje principal de la multiplicidad y la multiplicación de conocimientos.

Entregar a los y las estudiantes herramientas conceptuales y prácticas respecto a las formas de representación simbólica de la cultura tradicional, posibilitando su decodificación y la puesta en escena con equilibrio entre la ética y la estética, entre la verdad cultural y la belleza del espectáculo; entender y entenderse, asumir y asumirse en la diversidad de lo cultural y de lo identitario; instalar la enseñanza metodológica del folklore en los establecimientos educacionales; asumir la vigencia de la oralidad en la construcción de identidad y territorio; favorecer la educación integral a través de la música, la danza y las costumbres; y entregar repertorio de música y danzas de las diferentes zonas folklóricas del país en su exacto contexto cultural, son los grandes objetivos que se ha propuesto la ESCUELA DE CULTURA TRADICIONAL que, entre el 7 y el 15 de febrero de este año, se realizará en la sede Arica de la Universidad Santo Tomás.
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¿POR QUÉ UNA ESCUELA?
Porque es necesario generar y potenciar un “territorio” donde se generen procesos de enseñanza aprendizaje vinculados con la cultura tradicional. Una Escuela que se transforme en un territorio dinámico, profundamente dialéctico, donde la reciprocidad del “don” (dar, recibir, devolver) emerja como un eje principal de la multiplicidad y la multiplicación de conocimientos.

¿POR QUÉ DE CULTURA?
Porque la cultura es el conjunto de todas las formas de vida y expresión de una sociedad que incluye costumbres, normas y reglas, prácticas, códigos, normas de comportamiento y sistemas rituales y de creencias. Porque, también, es toda la información y habilidades que posee el ser humano transmitido de generación en generación. En resumen, estamos frente a un tema de importancia colectiva, pero también individual; frente a un tema de pasados, pero también de presentes y de futuros; frente a situaciones de imitación, pero también de creación; frente a cuestiones tangibles... e inmateriales.

CURSOS, TALLERES Y CONFERENCIAS
Los contenidos teóricos y prácticos de la Escuela están considerados en los Cursos “Vigencia de la oralidad en la construcción identitaria”; “Metodología de la investigación”; “La música patrimonial y su proyección educativa”; “Cultura Tradicional y Educación”; “Identificación y análisis de elementos simbólicos en la literatura chilena”; en los Talleres “Tradiciones y danzas de la zona andina”; “Tradiciones y danzas de la zona central de Chile”; “Tradiciones y danzas de la zona sur de Chile”; “Tradiciones y danzas de Rapa Nui”; “Técnicas de montaje en la proyección folklórica” y en las Conferencias “Cultura tradicional chilena”; “Territorio, identidad y pertenencia”; “El secreto de los pares en las culturas originarias”; “Políticas culturales”; y “Patrimonio material e inmaterial”

CUERPO DOCENTE
Margot Loyola Palacios, Hiranio Chávez Rojas, Juan Estanislao Pérez Ortega, Osvaldo Cádiz Valenzuela, Patricio Barrios Alday, Pamela Figueroa Pizarro, José Luis Zorrilla Castillo, Marcos Acevedo Encina, Pedro Bacho Vergara, Alberto Díaz Araya, Daniel Rojas Pachas, Patricia Arévalo Fernández, José Barraza Llerena y Ricardo Flores Salfatti, conforman el cuerpo docente de la Escuela que aportarán con su capacidad, su experiencia, su trayectoria y sus estudios a la formación de los participantes, que serán certificados por la Universidad Santo Tomás.

LA UNIVERSIDAD SANTO TOMÁS
“Como Universidad comprometida con el desarrollo no podemos eludir la responsabilidad de conocer y proyectar, en su real dimensión, aquellos elementos que conforman la identidad nacional y que nos permiten construir el futuro con base sólida”, manifestó la rectora de la UST, Ansonia Lillo Tor, enfatizando el respaldo y compromiso de esta casa de estudios superiores con la cultura y el arte “porque, además, nuestra oferta educacional está dirigida a formar profesionales integrales que sean un real aporte a los procesos regionales y de todo el país”.

CONSULTAS
Directamente en la sede Sangra de la Universidad Santo Tomás, Arica, oficina 01, o a través de los formularios de Contacto o Ficha de Inscripción en la página web www.escueladeculturatradicional.cl
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